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DOVES

Kingdom of Rust

Capitol Records, 2009

 

Texto: Ángel Muñoz

 

Ya comenté hace poco hablando de los estupendos The Pains of Being Pure at Heart que hay ciudades que conforman en sí mismas pequeños universos sonoros, burbujas heterogéneas y eclécticas capaces de generar movimientos musicales de dimensión mundial. Si en esa reseña hablábamos de NY, hoy le toca el turno a Manchester, y a uno de los grupos más talentosos surgidos de ese rincón gris e industrial de UK: Doves.

 

Acción – reacción, o mejor dicho, acción – depresión u oleaje – resaca. Después del terremoto del llamado “sonido Manchester”, la New Wave. De toda su fuerza, su luz, su diversión, de sus sombras, su caída, sus pasadas, sus muertes; después de la llamarada quedaron las cenizas, y de las cenizas surgieron a lo largo y ancho de UK una serie de grupos mucho más sosegados, que retomaban el gusto por un cierto toque épico, por canciones melancólicas y preciosistas, con aderezos electrónicos y vocación masiva. Devotos y herederos de los geniales Radiohead tras el tsunami clubbing de los 90. El máximo exponente tal vez por su deriva multitudinaria y su carácter llenaestadios sería Coldplay. Y el hermano bohemio podría ser el conjunto de los hermanos Williams: Doves.

 

Doves no son en absoluto unos desconocidos para el gran público. Tras unos coqueteos con la electrónica final de la escena house de Manchester con su primer conjunto Sub Sub, los hermanos Williams se refundaron en Doves, y cambiaron totalmente el sonido de la banda al mencionado pop melancólico e intimista, con algunos destellos de rock, una palpable carga épica y letras brillantes e inteligentes. Su primer disco de estudio Lost Souls fue un auténtico bombazo, nominado a los premios Mercury, con tres singles memorables: “The Cedar Room”, “Catch the Sun” y “The Plan Who Told Everything”. Siguió dos años después el magnífico The Last Broadcast. Años de éxitos en la estela de Coldplay y un álbum en el que la fatiga se dejó notar tanto que más vale olvidar: Some Cities, ¿quién dijo que la fama no cansa? Cuatro años de silencio y recuperamos al hermano talentoso.

 

Realmente brillante, Kingdom of Rust supone un golpe de timón, un pasar página para los mancunianos. Dan rienda suelta a todo su talento sin ningún tipo de presión, de manera íntima, lejos de los estadios y los focos, de las galas y el bullicio, escuchando este Reino de Óxido se percibe esa paz, esa bruma de café recién hecho detrás de unos cristales empapados.

 

Once cortes en los que Doves vuelve a su carta fundacional y refuerza un sonido propio en el que predomina esa melancolía otoñal e íntima, con cierta energía en temas como “Winter Hill” o “Kingdom of Rust”. No renuncian a su vis más electrónica recordando de donde vienen, con sutiles arreglos, aderezos impecables e imprescindibles en “Jetstream” o toques guitarreros en “10:03”. Muestran su lado más rockero en “House of Mirror” o “The Outsiders”

 

Felicitémonos por el reencuentro, probablemente no tan brillante como su debut, pero los hermanos Williams han salido de un largo túnel encontrando la luz en forma del que tal vez sea su disco más difícil y denso, pero de mayor calidad y talento. Uno de los imprescindibles del 2009.

 

 

 

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