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GRINDERMAN

Grinderman 2

Mute Records, 2010

 

Texto: Ángel Muñoz

 

Pocas veces, en mi opinión, la portada de un disco dice tanto del contenido; un lobo salvaje enseñando los dientes en una resplandeciente mansión blanca. Si el primer disco de Grinderman, era una pasada, este me ha dejado con la boca abierta. El genio áspero y bronco del australiano se separa un poco más del sonido Bad Seeds en esta segunda entrega de su proyecto paralelo y se desmelena revolcándose y aullando sobre un sonido sucio y salvaje, que tiemblen las nuevas generaciones con el puñetazo en la mesa de estos cuatro cincuentones que rezuman la rabia de un chaval de 20 años, el oficio de 30 años encima de las tablas y el genio de quien se sabe tocado por la varita del rock and roll.

Grinderman 2 tiene bastante más personalidad que su predecesor en el que se marcaba mucho más la influencia Bad Seeds, tanto por la contundencia salvaje en temas como “Mickey Mouse And The Goodbye Man” como por la experimentación en la maravillosa “Palaces Of Moctezuma” con un rollo góspel y una cadencia de lo más sensual, una joya, o “Worm Tamey”, presidida por el contundente bajo de Martyn P. Casey, tema espeso y con un ritmo oscuro y fabril con tintes alemanes.

 

Desde luego, el primer corte, el mencionado “Mickey Mouse And The Goodbye Man” es una carta de presentación impecable para el espíritu del disco, guitarras aceleradas y agudas rasgando el aire, la voz de Cave gritando desmelenada y una potencia rítmica alucinante. Tras la mencionada “Word Tamey”, el bajo de Casey sigue mandando en el sinuoso tercer corte, la maravillosa e hipnótica “Heathen Child”. Y así seguimos durante todo el disco, un zarpazo y un oscuro lametón para curar la herida y tomar resuello, la aterciopelada “When My Baby Comes” y la potente “Evil”, rincones para el puro blues pasado por un tamiz eléctrico de “Kitchenette” y “Berlinger Blues” cerrando el trabajo.

 

Sin duda una genialidad. El proyecto paralelo de Nick Cave toma personalidad propia, y gusta, vaya si gusta, en alguna entrevista le he leído diciendo que aquí se siente más secundario y tal vez con menos responsabilidad que sobre los Bad Seeds, donde tal vez están más claras las cosas, pues desde luego, bienvenida esa libertad para desmadrarse y para experimentar. Uno de los discos del año, pero también uno de los discos de tu estantería. GENIAL.

 

 

 

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