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DEAN ALLEN FOYD

Madrid, Sala La Boite

7 de marzo

 

 

 

 

 

 

Texto: Asier R.

Fotos: http://deanallenfoyd.com

 

Si la noche del jueves siete de marzo había algún despistado que no había hecho los deberes escuchando el fantástico debut de estos suecos, The Sounds Can Be so Cruel, solo con verles aparecer en el escenario, con sus pantalones de campana, sus camisas estampadas y chalecos estilo vintage, se podría haber imaginado de qué iba a ir la velada. Desde luego, los que íbamos con la lección aprendida, nos lo podíamos imaginar. Y lo cierto es que la noche cumplió sobradamente las expectativas aunque sorpresas iba a haber de todas formas…

 

Nada más salir al escenario, después de estar sentados un rato cómodamente o pululando por las barras de la  sala, tomando unas cervezas entre la gente, tras enchufar los instrumentos y sin tocar una nota, Francis Rencoret, guitarrista, vocalista y líder espiritual de la banda, se presenta en perfecto castellano con acento del sur de Sudamérica. Después ya nos enteraríamos de que es medio chileno, medio canadiense y sueco de adopción. Aclara: ”Somos Dean Allen Foyd, no Floyd”.Y añade: ”Las canciones van a sonar diferentes al disco, siempre es así, improvisamos mucho, nos dejamos llevar, espero que les guste…”. Y sin más dilación, y a través del tema título de su último EP, Road To Atlas nos introducimos en una primera media hora que transcurre sin parones entre las canciones, enlazando unas con otras sin silencios, que nos atrapa en la mitad de los años 60, cuando la psicodelia y las enseñanzas de Timothy Leary habían conquistado la música popular. “Please,pleaze me”,tema inicial de su debut nos sumerge definitivamente en un viaje en el tiempo y, si cierras los ojos, es posible que ni necesites las sustancias de entonces para transportarte. Los primeros Floyd, o Grateful dead, Ten Years After…En un par de canciones, el batería Wille Alin ya ha demostrado una tremenda variedad de registros, se nota a la legua que es un batería de jazz que es capaz de aporrear la batería bien fuerte si es necesario. Su compañero de base rítmica, el bajista Fredrik Cronsten, parece estar viajando en la misma dirección que nosotros, concentrado en la música y en si mismo, mientras los teclados de Eric Petterson comienzan a sonar como deben, para dar esa magia, ese misterio, y ese toque psicodélico, que casi es más profundo en direct, como queda patente cuando “Please…” se convierte en “Lovely Short Of Death”. ”She’s so Blue” relaja aparentemente los ánimos, ese fantástico blues lento que Rencoret guía a la catarsis para cerrar esta primera parte del show con el tema que más engancha de momento de su repertorio, ese fantástico blues surfero que es “Queen Machine”.

 

Tras más de media hora comunicándonos con la banda solo a través de la música, Francis se dirige a nosotros para presentarnos los temas del nuevo EP, menos espirituales, más centrados en los problemas actuales. “Sadness of Mankind”, el tema más pop que han publicado hasta ahora, el que más nos recuerda a los no suficientemente valorados 13th Floor Elevator, y la psicodelia elevada al cubo de “Insects”, dejan paso a “Leave me be”, agresivo y melódico blues a partes iguales donde como, durante todo el show, la compenetración entre guitarra  y teclado suena a gloria. Bajista y guitarrista se toman un respiro, y teclista y batería se recrean en una jam, que nos sabe a poco y que se transforma en la sensacional “Witches”, que cierra su debut.

 

Nueve temas, una hora de psicodelia, garage, pop, blues, improvisaciones. Una banda que transmite, buenos instrumentistas con buenas tablas y presencia. Un show fantástico. Ellos están satisfechos, pero hay ganas de más. No tardan mucho en volver.

 

Y Francis Rencoret nos dice que lo que toca ahora es un poco de lo que para él es la música folk, y es entonces cuando la banda descarga sin contemplaciones sus blues más roqueros y directos, una extensa “Revelation Blues” y el single, “Steady Rollin Man”.En ambas la improvisación psicodélica se aleja, y gana el blues más clásico por goleada.

 

Nos quedamos con ganas de más, pero poco más queda. Han tocado casi íntegros sus dos trabajos.Les esperamos con su próximo trabajo entre manos. Dean Allen Foyd, que no Floyd, prometen muchas alegrías.

 

 

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