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THE DELTA SAINTS

Madrid, Sala La Boite

5 de octubre

 

 

 

Texto: Asier R.

Fotos: www.thedeltasaints.com

 

En pocos días hemos disfrutado de dos muy buenos conciertos, The Pine Hill Haints y The Delta Saints, ambos muy diferentes entre si. Hoy nos vamos a centrar en The Delta Saints, teniendo en cuenta lo muchísimo que ya hemos hablado de los maravillosos Pine Hill Haints.

 

Cual fue nuestra sorpresa cuando nos encontramos con una sala con muy buena entrada (hay que tener en cuenta que tocaban en nuestra ciudad el mismo día que Marah) al tratarse de un grupo que de momento tan solo tiene en su trayectoria, dos E.P.s, ambos de gran calidad, por cierto.

 

Pero vayamos al grano. Aún más jóvenes de lo que pensábamos, sólo su apariencia lo delató, y tal vez cierta actitud sobre el escenario. La de un grupo de breve trayectoria cuyos componentes disfrutan unos de otros, casi con cierto candor. Por supuesto, son un grupo perfectamente compenetrado, con cierta actitud romántica hacia la música que ejecutan, creo por eso que en ellos no hay solamente tradición, a pesar de provenir de Nashville, también la alegría de estar descubriendo algo nuevo y de dejarse sorprender unos por otros.

 

Los máximos exponentes de esto que comento, tal vez fuesen su harmonicista y su cantante, este sentado como los viejos hombres del blues y con del dobro en casi toda la actuación, salvo en los momentos que sacó de la parte de atrás del escenario una pequeña guitarra que sonaba como un trueno. El primero cantando cada una de las canciones, dejándose llevar por ellas, concentrado e intenso escuchando a cada uno de sus compañeros. El segundo encantado cada vez que su guitarra solista se dejaba llevar, tanto con el instrumento como bailando con sus pies al aire.

 

Si alguien se pregunta, cómo es su sonido en directo, por supuesto, tiene todas las características que encontramos en su sonido enlatado. Un cantante que brilla con luz propia, de los que hacen que la vena de su cuello se hinche, para disfrute del personal concentrado, muy, muy excitante. Además, y eso también choca un poco, con la sangre fría de hablar tranquilamente entre canción y canción, intentando hacer caso omiso de las barreras lingüísticas, ya sea presentando las canciones, hablando de sus orígenes o contando pequeñas anécdotas de sus gira por Europa. Un guitarra solista imaginativo y bastante desinhibido, perfecto compañero del harmónica, cosa que se demostraba en los juegos musicales que se traían entre ellos. Esto produce un sonido robusto, salvaje por momentos que se deja llevar por las “jams” pero no de forma excesiva y sí muy efectiva ya que las canciones vuelan pasándose en un santiamén.

 

Como es normal con solo dos E.P.s, sonaron buena parte de sus canciones, amén de versiones y canciones de su próximo nuevo disco. Hay que tener en cuenta que fue un concierto largo (casi hora y tres cuartos) y es difícil quedarse con solo una parte. Por diversos motivos, me quedo con “Momma” una canción que invita a vocear como alma que lleva el diablo, cosa que por supuesto ocurrió, con el público muy volcado. De lo mejor de su repertorio. Por otro lado, “A Bird Called Angola”, esta la elijo por la excitación que produce entre el público, que ya la pedía antes de que la tocasen, con lo cual suponeros la alegría cuando llegó. Y por último, tal vez mi preferida del concierto, una canción de su próximo álbum, que si no entendía mal se llama “Dead Letter …”, y que a más de uno nos dejó con la boca abierta con ese final torrencial, que te hace mover las piernas muy a pesar de ti mismo, como si estuvieses poseído y que pulsa esa cuerda en tu estómago que te mantiene tenso, mientras la están ejecutando. Si habéis tenido esa sensación en algún concierto (espero que sí), ya sabéis de lo que hablo, sensación que solo tiene una cosa mala y es que se termina con la canción. Si este es el futuro que nos espera con este grupo, no se puede más que llorar de alegría.

 

¿Las versiones? “Hard to Handle” y “Johnny B. Good”. ¿Qué os pensabais?

 

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