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VETUSTA MORLA + ZOÉ + XOEL LÓPEZ

Alcalá de Henares, Plaza de toros

20 de julio

 

 

 

 

Texto: Ruth Bautista

Fotos: Juan Aguado

 

Lo primero que leí sobre Xoel López años atrás cuando publicó su primer trabajo como Deluxe fue que era una nueva gran voz en el panorama nacional. Sin duda alguna, su voz es su punto fuerte, su personalísima firma, que arrastra y que le identifica sea cual sea el proyecto en el que se vea envuelto, ya fuera Deluxe, su posterior proyecto Lovely Luna, junto a Félix Arias, o el trabajo que ahora presenta, en primera persona, Atlántico.

 

Son muchos los años que lleva en la carretera, y distintas las camisetas vestidas, por lo que el público que le sigue es muy heterogéneo y, fijándonos en nosotros mismos, poco fiel. Es fácil acercarse y alejarse de su trayectoria en distintos momentos. La impresión que nos da es que su último trabajo ha llegado poco a la gente y Xoel tendrá que currárselo mucho durante el verano para hacerlo llegar. Una vez lo escuchas, quizás por primera vez en directo, te das cuenta de que la voz, el talento y las bellas melodías de Xoel siguen ahí. Pero la competencia es dura y a Xoel le falta cercanía hacia el público. El asistente esta noche en Alcalá era variado en edad, pero a la hora de Xoel el más joven aún se encontraba charlando a las puertas del recinto. Por lo que podemos decir que el aforo fue rejuveneciendo según avanzaba la noche. En cuanto a la actuación de Xoel López podemos decir que fue más que correcta, interpretando cuatro temas de su etapa en castellano con Deluxe, como “Gigante” y “Adiós corazón”, y el resto fue una presentación de su reciente trabajo Atlántico. Comenzó con “Desafinado amor”, y fue desgranándolo con todo detalle, para acabar una preciosa “De piedras y arena mojada” y proclamar su ciudadanía del mundo en su tema final “Hombre de ninguna parte”. Mención especial merece la poblada banda que acompaña a Xoel en esta andadura “en solitario”.

 

Cerca de las once de la noche le tocó el turno a la banda mejicana Zoé. El suyo es un caso algo extraño. Son una banda muy grande al otro lado del atlántico, con una larga trayectoria y miles de seguidores en su país, pero recién aterrizados por estos lares. Lo confuso del caso es que su carta de presentación ha sido un disco en directo, su MTV Unplugged Música de fondo, que es un arma de doble filo. Por un lado hace mucho más accesibles sus temas, presentados limpios y bellos, y acercándolos a un público mayoritario, pero por otro lado esconde el verdadero carácter y estilo de la banda. En su actuación de casi una hora, pudimos comprobar lo fieros que se presentan en directo. Con un sonido fuerte, turbio y oscuro. Sonaron casi todos sus temas más conocidos, como “Labios Rotos”, “No me destruyas”, “Soñé” o “Sombras”, aunque no totalmente reconocibles para aquellos que solo habíamos escuchado su Unplugged. El salto tan grande entre los dos directos, hace apreciar aún más su talento como músicos y la capacidad camaleónica de sus temas.

 

Por fin, bien pasada la medianoche llegó el momento de escuchar de nuevo a Vetusta Morla. Los vimos bastantes veces en la presentación de su primer trabajo, pero hasta ahora no habíamos podido verles presentar Mapas. Suerte que les pillamos en los últimos días de su gira y no perdemos la oportunidad. Si bien es cierto que con Un día en el mundo la exposición fue tanta que llegaron a saturar a buena parte del público, con Mapas el alcance ha sido menor, por lo que han permitido que se les eche de menos de nuevo y hubiera ganas de verlos. La entrada llegaba a los 7500 asistentes, y todos estaban ya dentro del recinto para asistir al plato principal de la noche. Los chicos de Vetusta saltaron con ganas al escenario y comenzaron un show que comenzó con fuerza a desgranar sus segundo trabajo, del que sonaron prácticamente todos los temas. Y permitimos comprobar que el karaoke funciona igual de bien ahora que antes. “Mapas”, “Boca en la tierra” y “Cenas ajenas” sonaron como trallazos sin pausa, para dar paso a un respiro con “Copenhague” y “Un día en el mundo” y volver de lleno al trabajo que presentaban con otros cuatro temas. Destacaron “Maldita Dulzura”, que intuimos que es un tema especial para ellos. Tras estos, tocaron “Saharabbey”, donde Pucho hizo de maestro de orquesta con el público, animando el karaoke en el que se convierte siempre esta canción y haciendo disfrutar a todos, dentro y fuera del escenario. Tras ella, Guillermo Galván acabó aplaudiendo a Pucho igual que los que estábamos en la Arena. En este segundo bloque tomaron más fuerza ya los temas del primer álbum, con “Autocrítica” y sobre todo “Valiente”, el tema que mejor suena en directo, y con el que ya no quedó nadie que no saltara y balara a su son. Y eso que era más de la una y media de la madrugada. Con “El hombre del saco” sacaron los palos y los bidones para descargar todos los malos rollos de los días inciertos que vivimos (y a los que hicieron mención: subida IVA incluida). Genial interpretación, aunque aún les queda terreno para llegar a los niveles de descarga física (a los bidones) de los geniales Kaizers Orchestra. Se tomaron un breve descanso para dar paso a los bises, donde sonó espléndida “Los días raros”, mejor incluso que en disco y paso final a “Sálvese quien pueda” y La cuadratura del círculo, con la que cerraron el concierto al borde de las 2 de la mañana. Una noche larga, pero con un cierre fantástico. Lástima que no comenzara antes, para poder haberlo disfrutado con algo más de fuerzas.

 

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