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METROROCK 07

Sábado 23 de junio

Savia

 

Lagarto Amarillo

 

Canteca de Macao

 

La Excepción

 

Muchachito Bombo Infierno

 

Bad Religion

 

Los Delinqüentes

 

Texto: Consuelo Sánchez Condés

Fotos: Violeta Simal Calderón

 

Rondaban las cuatro y media de la tarde cuando, bajo un sol abrasador, se agolpaban en largas colas los asistentes al Metrorock 07; mientras, aprovechaban esos minutos al calor de los rayos para embadurnarse con las cremas con filtro solar que habían de dejar en puerta, ya que incomprensivos e incompresibles guardias de seguridad, aparentemente sin órdenes de la organización del evento, no permitían el acceso al recinto de los saludables frascos, temiendo que pudieran convertirse en peligrosos para la salud de los artistas (objetos arrojadizos, como los zapatos) o fuesen bebibles, por su semejanza con...al...no sé, baileys. Pues sí, vamos a bailar, música.

 

Comenzaban puntuales el ganador del concurso u-play, TYR, y Uzzhuaïa, cada cual en su escenario. Seguía al grupo valenciano que presentaba su tercer disco (todos puntuales) Estirpe, con una voz desgañitada y un vozarrón que hace dudar si sale de un cuerpo tan delgado, en el escenario Metrorock. A la vez que Swan Bwoy y Kiki Sound, y Mendetz, se sucedían en el otro escenario, Parque.

 

Pero no fue hasta que no entró Savia -el grupo originado por Carlos Escobedo, ex Sôber- que el escenario Metrorock no comenzaba a mostrar signos de lleno. Con su imno “Inmortal”, el escenario comenzó a botar. Y tras “No más lágrimas”, “Edén” esparció la savia de su amor entre el público, que cantaba al unísono. Un directo potente, limpio y definido, que aunque arrastra halos de la formación a la que perteneciera su fundador, es un hard rock relativamente joven.

 

La idea de separar estilos en dos escenarios resulta adecuada, si no se solapan. El festival se convertía en un auténtico maratón –por las horas ininterrumpidas y por los viajes a galope entre ambos escenarios- si los gustos personales se debatían entre los dos tipos de música. Y si con Savia se comenzó a llenar el escenario Metrorock, Lagarto Amarillo hacían lo propio en el Parque. Revelándose en cada actuación como una promesa de futuro, (y si no Dale su tiempo al tiempo, “Hoy), demostraron que llevan el ritmo en los talones,  y fueron Arrasando y arrastrando a los presentes hasta que todos bailaron, y corearon,  “Tengo un amigo alemán”.

 

Enter Shikari realizaba sobre esa hora de esas mezclas peculiares, como por ejemplo, techno y hardcore, en el escenario principal; un fenómeno para aquellos que siguen las modas innovadoras de Londres. Sorprendentes, en verdad. Preparaban, con o sin intención, así el escenario para los canadienses, Billy Tallent, que sufrieron el percance de la tarde –puesto que aún lucía el sol- con una pérdida de electricidad y consecuente sonido, lo que aprovecharon para presentarse como recién llegados de Toronto, Canadá.

 

Canteca de Macao ya tenía el público listo, un público que ya se saben ganado, cuando Lagarto Amarillo terminó en el escenario Parque, en un mestizaje parecido, con mayor espectáculo (cariocas, esta vez no de fuego, porque qué calor) cantando a la vida.

 

Y poco después, en el mismo escenario, La Excepción, recién llegados de una actuación el día anterior y acompañados de Josete, que actuaría más tarde con Los Delinqüentes, padrinos de su disco en solitario. Siguen haciendo alarde de su origen de barrio obrero, de su conciencia; y así tampoco cambian la función, haciendo –entre las misma frases- una crítica constructiva de organizaciones y medios, con un tarareado Jeeesús, (y aquí hago un guiño, que soy periodista de barrio obrero).

 

A todo esto, vamos corriendo. Muchachito Bombo Infierno se subía al escenario acompañado del contrabajo, al que acompañaron más tarde a la cuerda un cuarteto de violines. Un deleite. Entre sus temas más populares, “Siempre que quiera, cerca de las doce de la noche, que todos saltaron. Mientras, se iba dibujando su conocida caricatura en una pizarra al fondo del decorado. Seguía indicando, como anécdota, que el disco del que ha comenzado la gira, continua sin salir. Y se iban sumando a la actuación La Excepción y Los Delinqüentes.

 

Entre los grupos que más expectación causaba se encontraba My Chemical Romance, que resultaron un poco calzados entre el punk de Billy Tallent y el ya legendario melódico de Bad Religion. Y por fin, en su única visita a Europa con su gira, Bad Religion. Un detalle que se agradece, así como las palabras que, aunque escasas, articulaba en español Greg Graffin, presentando New maps of the hell, el nuevo álbum que saldrá en julio. Fue el grupo que más espectadores agolpó frente a las vallas. Los fans saltaban hacia el escenario. Y Greg Hetson, guitarra, devolvía los frisbys que le enviaban casi sin dejar de tocar, increíblemente. Mientras la gente esperaba “Losing Generationo “21st Century”, las expectativas se vieron satisfactoriamente cubiertas.

 

Y al finalizar en este escenario, corriendo para el otro, donde quedaban aún Los Delinqüentes, como broche de éste. Abrían el espectáculo con su tradicional “Los Delinquentes y La Banda Del Raton. Y entre que el otro escenario descansaba y que algunos intrusos saltaban la tapia para colarse, el aforo estaba abarrotao. Con el estribillo de “Mis condiciones pajareras, quemo mi cama pa’ no dormir, las voces se escuchaban por todo el recinto. Cantaron con Josete, y allí salió a montarla hasta el último de La Excepción, que confirma la regla de que no hay dos sin tres, “Los Piratas del Estrecho”.

 

Para cuando The Pinker Tones (recomendados por MBI durante su función) actuaban, la gente comenzaba a abandonar el recinto, cansada de correr en estampida de un escenario a otro tragando el polvo levantado. Eran ya más de las tres de la madrugada.

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