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FURIA DE TITANES
Una película de
Louis Leterrier

Interpretada por: Sam Worthington, Liam Neeson, Ralph Fiennes...

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto: Juan Torres

 

Siempre hay películas que engañan con el tráiler promocional, que te hacen ir al cine a descubrir más, que te ponen un pequeño reclamo y picas en ese anzuelo, ávido de imágenes, historias, o grandes diálogos; y por desgracia también hay otras que te dicen en 30 segundos todo lo que la película tiene, o te cuentan los mejores puntos en las malas comedias o te enseñan sus mayores logros en efectos especiales, como es el caso de Furia de Titanes y su esperada aparición del Kraken marino.

 

El remake de Furia de Titanes a cargo de Louis Leterrier (Danny the dog, El increíble Hulk) llega a las pantallas españolas en su versión 3D, como la segunda gran película de este nuevo cine después de la aplaudida y comentada Avatar. La historia, más o menos conocida por el espectador, es la guerra sin cuartel entre los humanos, guiados por Perseo (Sam Worthington, Avatar, Terminator 4) y los dioses,  guiados por Hades (Ralph Fiennes) y Zeus (Liam Neeson), padre éste último del mortal Perseo.

 

La trama versa sobre el peligroso viaje de Perseo al inframundo para encontrar las armas que derroten a Hades y su  plan de liberar al Kraken (monstruo marino de dimensiones gigantescas) en la ciudad de Argos. Por el camino, Perseo conocerá a diversas criaturas mitológicas que le pondrán en más de un aprieto, como la malvada Medusa, o le sacaran de él, como el caballo alado Pegaso.

 

Furia de Titanes no convence por que su historia es débil, sus diálogos irrisorios, sus personajes planos (ver a Fiennes y a Neeson haciendo de sobreactuados dioses es para enviárselos directamente a Caronte y sin moneda) y su intento de sobrecoger al espectador con grandes batallas y gigantescos escenarios de combate, con enemigos que no caben en la pantalla y que nos inmiscuyen en un espectáculo tridimensional inigualable, falla estrepitosamente.  Falla por que se ha unido muy tarde a la fiebre de las tres dimensiones con unas escenas que fueron pensadas y grabadas en 2D, y que sólo tras el éxito de Avatar han intentado ponerse a la altura. Las escenas de acción que atraerán al público en masa a las salas, en si no son malas, pero no justifican las casi dos horas de esta historia sin historia.

 

Saliendo del cine me preguntaba lo que todo el mundo: ¿será el 3D una moda pasajera, se acabará asentando como una alternativa real y tendremos las dos versiones o será la única salida en un futuro para luchar contra la piratería? En cualquier caso, cuando el espectador haya visto una decena de películas en 3D y ya no se sobrecoja con piedras o espadas volando hacia él, volverá a demandar un cine de calidad, con guiones, con actores y actrices, con historias de verdad, con buenos que no son tan buenos y malos que no son tan malos. ¿Habría sido mejor ver en 3D la navaja de Henry Fonda en 12 hombres sin piedad? ¿Cambiarían las fotos Polaroid de Memento en tres dimensiones? ¿Se habría salvado Sonny Corleone del tiroteo en el Padrino con balas tridimensionales? … Que vuelvan las grandes películas, las que hasta se podrían ver en cero dimensiones, con los ojos cerrados.

 

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