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Y PUNTO

Mercedes Castro

Punto de lectura, 2009

 

Texto: Rufino Gómez

 

La sección de libros de bolsillo de cualquier librería o gran superficie ejerce en mí un poderoso efecto de atracción. Los precios, también de bolsillo, facilitan el acceso al material necesario para atravesar uno de mis períodos de lector compulsivo. Todos los años, como con los catarros, atravieso unos cuantos.  Ya sé que hay servicio de préstamo en bibliotecas, pero otra fiebre que no puedo evitar sufrir es la de la “propiedad intelectual”.

 

Así que empiezas a sacar libros por el título impreso en el lomo y a leer las contraportadas. Y al rato eres consciente de que la oferta editorial es enorme, y que leyendo tantos argumentos y reseñas puedo echar el día sin salir de la librería. No estaría mal si no tuviera otras cosas que hacer. Así que cambio de táctica, y miro unas pocas portadas. Y veo la que me ocupa y aparece junto a estas líneas. Y punto. Me lo compro. Y diré porqué; es importante. Me lo compro porque me atrae la imagen de la que supongo es la protagonista. Un argumento bastante machista. Y lo digo con conocimiento de causa porque me lo compré yo.

 

En esta misma plataforma he leído a alguien preguntarse si existe literatura por o para mujeres. No lo sé. Lo que sí creo es que Y punto. es una novela que gustará a las mujeres y desmoronará a los que compren el libro por argumentos machistas. Y me ha encantado reconocer y enfrentarme a esa aparente incongruencia. La protagonista de la novela, Clara Deza, es una subinspectora de la policía nacional en Madrid que debe enfrentarse al caso de la muerte violenta (no natural al menos) de uno de sus confidentes. El caso no parece caso hasta que acontecen tres muertes más. Sobre la trama no diré nada más, sólo que a mi juicio está muy bien hilada. Es un buen conductor para lo que a mí me parece más interesante de la novela, que es conocer el carácter de la protagonista, sus pensamientos, lo que dice y lo que se calla, y la relación con los demás, sobre todo con los hombres.

 

Y todo lo que piensa o dice es siempre el contrapunto femenino en un submundo, el policial, hostil para la mujer. Pero creo que no tiene porqué ser tan diferente una comisaría de policía de cualquier otro centro laboral. Y mientras la lectura avanza, te hace recapacitar y acabas empatizando con Clara cuando comenta la forma de ser de los hombres, aunque lo seas o precisamente por serlo.

 

Sobre el estilo de Mercedes Castro de la que es su primera novela, me ha llamado la atención, porque me costó acostumbrarme, la libertad que se toma en cuanto a la forma de narración, y es que puede pasar en la misma oración de narrar en tercera persona a narrar por voz y pensamiento de Clara. Lo complica, pero te hace estar más concentrado y eso me gusta porque acabas apreciando y conociendo más el carácter de la protagonista. Al final, por si no se habían dado cuenta, acabé admirando mucho a Clara, y ya me había olvidado de la portada…qué más se puede decir. Que la recomiendo. Y punto.

 

 

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